Philippe es un millonario que tras un grave accidente en parapente se ha quedado tetrapléjico. Por su condición, necesita de un cuidador que sea sus brazos y sus piernas. Alguien que sea fuerte, sano, pero lo más importante, que no sienta ni un ápice de piedad o complacencia. Entonces aparece Driss. Un inmigrante senegalés que lo único que quiere es que le firmen su papel para cobrar el paro. Phillippe y Driss han encontrado lo que necesitaban.
Mi querido Clyde:
Fui a ver esta peli y salí del cine muy contenta. Contenta de haber visto un drama con potencial de melodrama pero que nunca cae en él; una peli de superación, pero que se sale de los cánones de los libros de auto-ayuda; una comedia con un elegante y cínico sentido del humor; un entretenimiento que además me dio una pincelada de lo dispar que es la población parisina.
“Intocable” camina siempre al borde del sentimentalismo pero antes nos da una cachetada con un chiste cruel de tetrapléjicos (como el de “¿dónde encuentras a un tetrapléjico? Exactamente donde lo dejaste!”) donde no hay más remedio que reírse. Porque así sus protagonistas encuentran el camino que para ninguno de los dos es fácil: uno se ríe porque no se puede mover del cuello para abajo y el otro porque como inmigrante de barrios bajos no tiene muchas oportunidades. Los dos descubren que se necesitan y así aprenden a darle a sus vidas un nuevo sentido.
“Intocables” se basa en una historia real; dos hombres que actualmente viven y siguen siendo amigos a pesar de sus enormes diferencias de origen.
Sin duda, muy recomendable.








