Durante la Guerra Fría, un equipo de espías ingleses preparan una operación en Hungría que resulta desastrosa. Despiden el director junto con su manos derecha, George Smiley. SIn embargo, tiempo después los nuevos directivos vuelven a requerir los servicios de Smiley para descubrir a un topo dentro de la organización, que es el responsable de pasar información directo a la KGB soviética.
Mi querido Clyde:
¿Te gustan las pelis de espías? ¿Crees que el mundo del espionaje es glamuroso y elegante como nos lo pintaba Sean Connery o recientemente Daniel Craig como el agente 007, o Tom Cruise con “Misión Imposible”? Bueno, pues “El Topo” (o más bien “Tinker, Tailor, Soldier, Spy” como se llama en inglés) nos quita toda esa fachada refinada y sofisticada. Desnuda totalmente el mundo del espionaje, dejándonos a los oficinistas miopes y panzones que seguramente se parecen mucho más a la realidad. Nos encierra en lugares que huelen a viejo y mal ventilado. A un mundo lleno de deslealtades que cuestan la vida (y las lealtades también).
“El Topo” se basa en la novela best-seller de John le Carré, y su director Tomas Alfredson nos lleva a través de las calles de Londres o Budapest buscando incansablemente todas las pistas que nos puedan llevar al mismísimo traidor.
Pero, ese es precisamente el problema de esta peli. Nos exige demasiada atención, es muy fácil perderse entre tanto nombre, tanto flash-back, tanta pista, que al final uno termina por no entender nada. Claro, cuando termina la peli ya nos enteramos quién es “el topo”, pero de verdad que los 110 minutos iniciales (dura 127) me los podrían haber resumido a la mitad, porque de eso me enteré: de la mitad. Al final uno dice “aaaaah, síiii, claro…” porque los últimos 17 minutos en donde está toda la acción, como si fuera un premio por estar sentaditos el resto de la película.
Mira Clyde que me gusta mucho Colin Firth, y Gary Oldman siempre me ha parecido un gran actor; pero es que en esta peli me perdí completamente.
Solo para fans del género.
Nominaciones:
Mejor Actor (Gary Oldman)
Mejor guión adaptado
Mejor música

Querida Bonnie: efectivamente el baruyo de nombres, recuerdos y lugares diferentes, provoca un mareo que se traduce en intentar ver la acción de la película. Son tan cortas las escenas que no supe si actuaban bien o no.
Perto creo que es de esas películas que, verlas por segunda ocasión, puede ser muy bueno. haré el intento.