El anuncio de la semana: ONCE y BANCAJA

Mi querido Clyde:

Esta vez no he puesto un anuncio porque me guste o me parezca bueno, sino todo lo contrario. Estos anuncios (de la Organización Nacional de Ciegos de España -ONCE- y de BANCAJA) utilizan la misma idea de cambiarle la letra a dos conocidísimas (por lo menos para los que tenemos más de treintaymuchos o cuarentaypocos) canciones:

Pero es que de verdad ¿no se les pudo haber ocurrido una idea mejor? Bueno, más bien, ¿una idea de mejor gusto? Supongo que habrá mucha gente que le guste recordar estas canciones, pero con la letra que les ponen, francamente indignaría a los fans de los originales.
Y mira que estas canciones no son para nada mi estilo, pero las recuerdo perfectamente asociadas a una época muy concreta de mi vida; y quizás hasta las haya tarareado en su versión orginal con los que entonces eran “divos” Raphael y José José.

Lo que más me llama la atención, es que los dos anuncios salieran casi al mismo tiempo. ¿Tendrán la misma agencia de publicidad? (en cuyo caso la despediría de inmediato por repetir idea con dos clientes diferentes. ¿O de verdad es una idea que estaba en el aire y hubo dos firmas totalmente distintas que la consideraron un “hit”?
Habría que medir si realmente ayudan a la venta de los productos que anuncian, en cuyo caso, pues que canten lo que quieran…

Campañas, Publicidad, Televisión

2 comments


  1. AIDA

    Mi querida Bonnie:

    Estos anuncios de la ONCE y BANCAJA me parecen bastante malos, pocas veces veo televisión y ya me había costado trabajo adaptarme a la publicidad taaaaannnn laaaaaaarga como para encima encontrarme con este te po de anuncios. Valdría la pena saber si pertenecen a la misma empresa de publicidad.

  2. Bonnie:

    Coincido totalmente contigo, estos anuncios son malos y llaman la atención precisamente por eso, por ser chabacanos, sosos y con una pésima adaptación musical.
    Normalmente aquí ponemos anuncios que nos llaman la atención por lo bien hechos que están pero también hay cabida para los que por su deficiente factura nos han “lastimado” la retina y el pabellón auricular.