La televisión analógica ha muerto…¡Viva la TDT!

Es oficial: la televisión analógica ha muerto ya en España y desde hoy sólo se podrá ver la TDT (en otras palabras, la Televisión Digital Terrestre)

Después de varios meses, bastantes, en los que se nos había venido insistiendo en el hecho de que a partir de esta fecha las transmisiones de la señal analógica de televisión terminarían, finalmente ha llegado el momento en el que este tipo de televisión se ha convertido en historia para entrar en una nueva era en la que la calidad y las posibilidades tecnológicas del medio se amplían hasta límites que nos resultan de ciencia ficción.

Que vamos a ver una calidad de señal mucho mejor, con una limpieza y nitidez pocas veces vista, eso esta claro. Y eso que sólo hemos dado el primer paso, falta implementar la señal digital en alta definición (la también llamada HDTV) en la que obtendremos entonces sí una visión extraordinaria de los eventos que se transmitan por éste medio.

Que vamos a tener muchísimos más canales también esta claro. Una de las características de la TDT es que el ancho de banda es mucho más amplio y permite que un sólo emisor pueda enviar hasta cinco señales diferentes a la vez, lo cual quintuplica la oferta que cada cadena pudiera ofrecer en un momento determinado.

Que vamos a contar con servicios adicionales muy atractivos parece ser muy evidente. La posibilidad, por ejemplo, de ver una misma señal ya sea en versión original, incluso con subtítulos, o la versión doblada al español será un servicio muy apreciado por un sector muy importante de la población que viene demandando, desde hace tiempo, la posibilidad precisamente de visionar una película en el idioma original.

Apagón analógico

Sin embargo, a pesar de las anteriores ventajas que se antojan irresistibles y suficientes motivos como para aplaudir este histórico hito tecnológico, la sombra de la duda se cierne sobre nosotros, específicamente en mi, porque estoy convencido que la calidad no debería circunscribirse únicamente a la excelencia tecnológica de este nuevo medio sino también, y de manera importante, a la calidad de los contenidos que ya se están transmitiendo por la TDT.

Me preocupa mucho constatar que muchos de los nuevos canales se están dedicando, por lo menos ahora, a la teletienda, a las telepromociones, a los telejuegos y no encuentro una oferta interesante de nuevos contenidos. Hecho en falta canales temáticos como, por ejemplo, uno dedicado a la cultura con transmisiones de funciones de teatro, danza, ópera, etc., u otro enfocado a los viajes en los que se nos pudiera mostrar las maravillas de otras culturas de otros paisajes, tan sólo por mencionar los primeros que se me vienen a la mente.

A partir de hoy tenemos que tener los ojos muy abiertos para ir descubriendo cual va ser el enfoque que las cadenas de televisión van a aplicar a esta nueva posibilidad de comunicación, pero me temo —y que conste que no quiero resultar un agorero— no va a destacar por su calidad en los contenidos precisamente… para nuestra desgracia.

Medios, Televisión

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