Larry Gopnick es una buena persona. Es catedrático en la universidad, está casado y le es fiel a su esposa, tiene dos encantadores hijos adolescentes y es un buen judío. Sin embargo, Larry empieza a ver cómo su vida se derrumba frente a sus ojos sin que él pueda hacer nada más que buscar respuestas a sus interrogantes, y significado a todo lo que está ocurriendo a su alrededor.
Los hermanos Coen nos traen nuevamente un hilarante punto de vista de las miserias de la clase media americana (de cualquier país). Pero ¡cuidado!, los Coen tienen un muy peculiar sentido del humor que no es definitivamente simple y burdo. Es una película que nos deja deberes para hacer en casa, que nos deja interrogantes y mucho tema para una sobremesa, o más aún, para reflexionar sobre el significado (o la insistencia en encontrarle significado a lo que no lo tiene) de todo lo que nos rodea. Se mofa de la religión, de las reglas sociales, de las hipocresías que son el pan de cada día para muchos sectores de nuestra sociedad actual (aunque la película se sitúe en los 60′s). Uno termina riéndose de las calamidades que bien podrían estar muy cerca fuera de la pantalla.
Muy recomendable si te gusta el cine para reflexionar.