Hipatia fue una reconocida filósofa de la escuela neoplatónica en la antigua Alejandría. Hacía pensar a sus discípulos y era una mujer que desdeñaba cualquier misticismo y se entregó por completo a la ciencia, egándose siempre a casarse o a mantener ninguna relación romántica que la distrajera de sus pensamientos para descubrir los secretos del universo.
El cristianismo avanza vertiginosamente, ganando adeptos por toda Alejandría; pero basándose principalmente en el fanatismo en el cual habría que destruir a los no creyentes, junto a todos sus estudios y conocimientos, que eran simples herejías que se atrevían a cuestionar la perfección de Dios.
Mientras, la Tierra gira alrededor del sol y sólo unos cuántos lo saben…
Alejandro Amenábar se atreve, con una producción de 50 millones de euros, a trasladarse a la imponente Alejandría y a narrar el conflicto de la fe vs la ciencia en el siglo IV a través de la historia de Hipatia (interpretada por Rachel Weisz). Y parece ser que Amenábar levanta polémica con sus películas. Hay quien dice que éste es un proyecto suicida y que el director español fracasa en su intento de hacer una super producción. Pero yo te digo mi querido Clyde, que esta película va a calar (o está calando ya) hondo. Porque no sólo es transportarse a la antigua Alejandría y contar la historia de esta extraordinaria mujer, que fue siempre muy adelantada a su época. Es una dura exposición de lo que hace el fanatismo y la intolerancia, y la nefasta etiqueta que lo justifica todo “en nombre de Dios”. Y el eterno conflicto entre las religiones, que son semilla de guerra y discordia.
Y mientras, esos “zoom out” que van del rostro de la filósofa a nuestra galaxia, como queriendo dar cuenta de la insignificancia que es la humanidad en el universo.
Sin duda, es una película muy recomendable, para ir con una mente abierta y con ganas de discutirla después. Ahí cuando la veas, Clyde, me dices qué te pareció.