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Campañas & Publicidad & Televisión Clyde Barrow on 07 Jul 2009 10:00 am

El mal gusto de algunos anunciantes…

Me llama poderosamente la atención que empresas tan consolidadas como Microsoft tengan que recurrir a campañas de tan mal gusto con el fin de incrementar sus ventas.

Con motivo del lanzamiento de la nueva versión del navegador Explorer (el número 8), la empresa de Redmond presentó hace pocos días una campaña que incluía varios spots, entre ellos uno titulado “O.M.G.I.G.P.” que es el acrónimo de “Oh my God I’m gonna puke” y que en español castizo vendría a significar algo así como: “Dios mío, voy a vomitar

La historia de la pieza es terriblemente simple, incluso podríamos decir que hasta cierto punto estúpida: en la cocina de un matrimonio clase media, el marido navega con su portátil por Internet mientras la esposa toma un café. En un momento dado, él se levanta y la mujer aprovecha para preguntarle si puede usar el equipo por un momento a lo que él accede sin problema. No pasan ni tres segundos cuando, al ver el contenido de lo que se supone el marido ha estado haciendo en el ordenador, a la mujer le entran unas terribles ganas de vomitar y finalmente lo hace provocando la caída del marido al suelo.

Acto seguido aparece en escena el actor Dean Cain (mejor conocido por su papel como Supermán en Lois & Clark, una de las tantas versiones televisivas que del “Hombre de acero” se han hecho) y se dirige a la cámara para decir: ¿Sufre usted del síndrome “O.M.G.I.G.P.?” para luego dar paso a la “justificación” del desagradable espectáculo que ha escenificado la mujer (que por cierto no ha detenido y sigue expulsando vómito ahora encima del cuerpo postrado del marido en el suelo). Se trata de la nueva característica del navegador de Microsoft llamado “InPrivate browsing” (navegación privada) que evita que terceros puedan enterarse del historial de páginas visitadas del usuario.

Ésta es la “joyita” de la campaña, que por cierto no sólo sido retirada por Microsoft tanto de su web, como se su canal de vídeos de You Tube, sino que la propia agencia de publicidad la ha quitado de su “reel” de comerciales en un intento de borrar su error garrafal.

¿Tiene alguna justificación el vómito reiterado de la señora? ¿Es necesario llegar al mal gusto para apelar a mecanismos ocultos de la mente del consumidor?

Mi respuesta es no contundente. Pero desgraciadamente no es la primera vez que vemos que en publicidad se apela al vómito para sacudir la conciencia del público. ¿Cual será el próximo paso de los sagaces creativos? No me atrevo ni a imaginármelo…

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