Hace unos días Bonnie Parker, mi compañera de andanzas en el éter digital, comentaba aquí acerca de la más reciente campaña del Ministerio de Salud sobre el uso del preservativo entre la gente joven.
“Yo pongo condón” se ha convertido de pronto en un spot muy comentado (más bien diría yo pariodiada) pero no porque sea una pieza de elevada creatividad publicitaria sino más bien por el ridículo y la vergüenza que ha causado no sólo entre la gente de cierta edad sino entre los propios jóvenes quienes son a quienes va dirigida la campaña.
El anuncio ofrece la imagen de ser una pieza creada por adultos intentando hablar como jóvenes con un lenguaje que no utiliza en la cotidianidad y con un ritmo (el hip hop) que no le es propio. Báste entresacar del texto perlas poéticas, de alto valor retórico como: “Tronco, yo no corono rollos con bombos“, “como fosos, como pozos, somos dos” o “con condón yo floto pronto”
No dudo que haya algunos jóvenes que hablen asi ni que lo hagan empleando tan elevado nivel de construcción poética en sus frases, lo que es cierto también es que es un lenguaje que no incluye a un target amplio que es a quien se debería enfocar este tipo de campañas.
El problema del embarazo no deseado entre los jóvenes no se puede circunscribir a una canción rapeada en el que la chica lleva la voz cantante, sino debería exhibir las fuertes consecuencias que las practicas sexuales sin condón pueden provocar.
La campaña ha estado en boca de todos (ahí bien por el trabajo de la agencia al querer obtener un alto nivel de recordación) pero ese “brand awarness” no es ni mucho menos en clave positiva hacia la campaña. Y para muestra baste éste botón, que desde mi punto de vista es más creativo y efectivo que el modelo original:
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=X9vHTUIMefs[/youtube]
Jajajajaja!! El gobierno de España debería considerar a Buenafuente como parte de su equipo creativo. Ya ves, hasta ganó Eurovisión el año pasado con su chiki-chiki; es decir, que él sí que habla el lenguaje de su público.