Ha saltado una nueva controversia en relación al uso (¿o abuso?) del Photoshop en los medios de comunicación, específicamente en la prensa.
El caso en cuestión lo vuelve a protagonizar un medio francés (en este caso el periódico Le Figaro) respecto a la manipulación que ha hecho a una fotografía de la Ministra francesa de Justicia Rachida Dati.
El caso es que en la fotografía original aparecía la funcionaria con un llamativo anillo en el dedo anular de la mano izquierda, pero en la foto publicada por el rotativo esa joya “misteriosamente desapareció” dejando una mano limpia y sin avalorios.
La justificación de Le Figaro sobre la manipulación de la imagen se debió a “…porque las dimensiones y los quilates del anillo podían distraer a los lectores en perjuicio de la protagonista…” pero quizá la verdadera razón subyace por debajo de ese cándido razonamiento: no era políticamente correcto mostrar una joya tan llamativa y escandalosamente cara (se afirma que costó 15,000 euros) en las manos de un político que busca tener consenso entre sus conciudadanos en plena crisis económica.
Resurge así la polémica que, desde la aparición de ese programa de manipulación de imágenes, se ha venido dando en los medios de comunicación: ¿es honesto y legal usar el Photoshop en el tratamiento de imágenes periodísticas?
Habría que remontarse a muchos años atrás en los que no había Photoshop pero sí verdaderos artistas del retoque sobre negativos para comprobar que la manipulación de imágenes en los medios de comunicación no es un asunto ni reciente ni desconocido. Desde la época de la Revolución Rusa ya hay casos documentados de gente que aparecía o desaparecía al lado de los líderes revolucionarios en las fotografías de aquellos años. Lo mismo pasó en la China de Mao. Luego, en la época de las dos grandes guerras mundiales también hubieron bastantes casos de retoques y manipulaciones en las fotografías de los vencedores. En fin, que la historia recoge muchos casos parecidos y hasta el momento ningún congreso lo ha prohibido, ni siquiera ha legislado su practica.
La diferencia estriba a que Photoshop es una herramienta mucho más poderosa que ofrece resultados de alta calidad cuya acción puede pasar inadvertida a los ojos del público masivo y con la vista poco entrenada.
¿Es ético o no manipular las imágenes periodísticas? Realmente el debate es muy tibio y no ha habido una verdadera movilización dentro de los medios de comunicación para entrar en materia. Quizás porque hasta el momento las consecuencias de dicha manipulación se ha quedado simplemente en el nivel anecdótico y no ha pasado a más.
Mientras esta práctica no esté legislada y los medios de comunicación sigan teniendo la posibilidad de manipular las imágenes, nuestra recomendación sería: antes de creerse todo lo que se ve, póngalo en tela de duda y luego déjelo en entredicho… nunca sabrá si lo que se ve es real o fue manipulado.… ¿o tu que opinas Bonnie?
