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Diversos & Comunicación & Prensa Clyde Barrow on 04 Mar 2008 12:06 am

Cuando no se comunica lo que se quiere…

Mi querida Bonnie:

El otro día navegando por Internet, me topé con una entrada en el conocido blog Alt1040, que ejemplifica a la perfección la importancia y la fuerza comunicativa de un medio cuando no sólo no se comunica exactamente lo que se quiere sino que, incluso, se comunica otra cosa diferente a lo originalmente planteado.

Te explico:

La historia parte de la publicación en el San Francisco Magazine de un artículo acerca de Marissa Mayer, una alta ejecutiva de la ahora poderosa Google en el que se describe su trayectoria profesional desde sus inicios cuando era una de los 20 empleados originales de la empresa hasta la actualidad en la que se desempeña como vicepresidenta de productos de búsqueda y experiencia de usuario. Esto en sí mismo no tendría mayor problema ni reelevancia particular si no fuera por el hecho de que a los editores de la revista se les ocurrió encabezar el artículo con la palabra “Googirl” haciendo un fácil y claro juego de palabras uniendo el nombre de Google con el de su género al estilo de clásicos como “Batichica” o “Superniña”.

the googirl

El problema de todo este asunto es cuando nos enteramos que la palabra “Googirl” tiene una acepción “poco conveniente” para este caso. Una de las definiciones coloquiales que el Diccionario Urbano le da a la palabra es:

A whore that enjoys and/or loves the taste of cum.

Also see Semen receptacle and Cum Dumpster.

Evidentemente no era ése el “enfoque” que le querían dar al artículo, sin embargo a pesar de que en la versión en Internet han podido rectificar y retitular la pieza como “The Adventures of Marissa” no han podido evitar que la tirada de poco más de 115,000 ejemplares impresos saliera a la calle con tremendo error de comunicación.

No sabemos si debemos culpar a Julian Guthrie, autor del texto, o a los editores/maquetadores de la revista, pero lo cierto es que este caso nos viene como anillo al dedo para ejemplificar la importancia no sólo de la revisión minuciosa y calificada de los textos en cualquier medio de comunicación sino, además, del conocimiento de la lengua en la que nos desenvolvemos para evitar malas pasadas que el idioma nos tiene reservadas cuando no invertimos en la corrección del estilo de mensajes en el proceso de la comunicación cotidiana… ¿no te parece Bonnie?

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