Viendo el corto de Freixenet donde podemos ver a Scorcese comentando su propia creación, me pregunto qué diría Wes Anderson si estuviera presente en cada función de sus películas; si tuviera la oportunidad de explicar qué fue lo que quiso decir con cada secuencia… Quizá perdería todo el chiste… Pero bueno Clyde, te lo quería comentar antes de recomendarte esta “peli”:
Definitivamente India está en mi lista de lugares qué visitar antes de morir. ¿Te acuerdas Clyde de la película “El buen nombre” que aquí te recomendé? Pues en ésta, también podemos disfrutar de la magia de este enorme país, lleno de color, sabor y olor.
Wes Anderson, el director, quería hacer una historia que incluyera: tren, India y hermanos. Y lo logró.
Tres hermanos (Owen Wilson, Jason Schwatzman y Adrien Brody) se suben al tren a Darjeeling, en una travesía que les permitirá descubrir a su propia familia. Inician como buenos turistas americanos: bajándose apresuradamente del tren para tomarle fotos al templo y buscar dónde comprar un transformador; pero poco a poco se van dando cuenta que el objetivo del viaje es otro. Son tres hermanos con miles de defectos, que sin embargo se aceptan y se quieren.
La intervención de Anjelica Huston (de menos de diez minutos) es impresionante; tiene un personaje que de tanto mencionarlo durante la película, uno desea conocer, y es superado por esa mujer grande, hermosa y libre que debiera ser la envidia de toda feminista.
También los tres minutos de Bill Murray (que seguro es cuatísimo del director) están bordados con un esmero casi amoroso.
La película es precedida por el corto “Hotel Chevalier”, que a muchos atraerá por el hecho de que Natalie Portman se despoja de todo vestido; pero que dejará con cara de “what?” a muchos otros. Tengo que confesar, que me incluyo en esta última categoría, porque es un corto tan intimista que creo que hay que ver más de una vez para terminar de entender.
Pero soy dela opinión que el cine (como cualquier otra manifestación del arte) no es para entenderlo, sino para disfrutar de las sensaciones que provoca. Me voy, mi querido Clyde, a prepararme un aromático té con cardamomo… mmmmm…