Estoy sumamente preocupado porque, es casi seguro, estamos ante la inminente desaparición de un medio de comunicación que, a pesar de ser relativamente joven, era un medio que prometía mucho y al cual personalmente estoy yo muy enganchado. Se trata de la radio por Internet.
El 2 de marzo del 2007, el gobierno de los Estados Unidos, específicamente el CRB (Copywright Royalty Board), estableció las nuevas tarifas que deben pagar por las regalías en concepto de derecho de autor todas las empresas que se dediquen a emitir radio por Internet durante el período del 2006-2010. El aumento ha sido tan importante y oneroso que la gran mayoría de empresas, si no es que todas, no podrá absorber ese costo y terminará por cerrar su negocio y, por lo tanto, dejará de emitir su programación por Internet.
El hecho, que pareciera ser muy simple, implica una situación muy compleja puesto que involucra a una serie de entidades que se sienten afectadas por tal decisión y que ven peligrar un medio emergente que se consolidaba como una alternativa interesante a la radio convencional que, dicho sea de paso, está anquilosada y no quiere desprenderse de su esquema habitual y clásico de toda la vida.
Y aunque la mayoría de empresas que se dedican a emitir Radio por Internet se encuentran en los Estados Unidos, su cierre nos afectará a muchísimas personas que, ubicadas en otras latitudes del planeta, hemos visto el potencial de este medio y lo hemos adoptado como una fórmula de compañía durante nuestro tiempo frente a la pantalla del ordenador.
Ante la inminente desaparición de este medio de comunicación ha surgido la plataforma “Save the Streams” que está haciendo una campaña muy intensa para que la gente tome conciencia de la situación y se movilice ante las autoridades norteamericanas y así evitar que nos quedemos sin este magnífico canal alternativo de difusión.
Desde Entre-inter-medios nos sumamos a la movilización y nos manifestamos en contra del estrangulamiento de un medio alternativo que ha demostrado que, junto con los podcastings y las emisiones digitales de las ondas convencionales, se están consolidando como la radio del siglo XXI

