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Publicidad & Mercadotecnia Clyde Barrow on 09 Mar 2007 11:28 am

No lo tengo claro…

Mi querida Bonnie:

Recojo la propuesta de hablar de anuncios de coches. Siempre ha sido un segmento muy interesante en donde explotar la creatividad publicitaria ya que los enormes presupuestos destinados a ellos permiten desarrollar conceptos complicados sin limitaciones de postproducción.

Ahora bien, en el caso de los spots del Ford Ka, nos encontramos curiosamente ante unas piezas muy sencillas, rodadas en una sóla toma, con la cámara fija en un plano general y con unos efectos especiales, que si bien no son espectaculares, sí son muy complicados porque realizan con singular realismo el degollamiento de un gato o el golpe que catapulta a una paloma. Asumo que son efectos especiales porque, de no serlo, hubieran merecido una intensa campaña por parte de las asociaciones prodefensa de los animales y un ejemplar castigo por parte de las autoridades reguladoras de la publicidad.

Ford Ka's evil twin

Pero, más allá de plantearnos si son o no efectos especiales lo que “resuelve” la fuerte carga de violencia exhibida en estos spots, deberíamos obligarnos a analizar minuciosamente el uso de la publicidad como una forma de comunicación masiva con una responsabilidad ética, así como el manejo de conceptos creativos que no sólo son cuestionables desde el punto de vista ético sino simple y sencillamente desde el mercadológico y publicitario.

En el caso que nos ocupa, el anuncio en general y en particular el slogan, nos remiten al concepto creativo rector: “the Ka’s evil twin” (el gemelo diabólico del Ka) que, inevitablemente, proyecta en la mente de los receptores categorías como:

  • maldad
  • violencia
  • mal gusto
  • obscuridad = maldad (color negro del auto)

Sin embargo, para muchos (y desgraciadamente es asi), tales anuncios sólo son piezas publicitarias simpáticas (incluso hasta divertidas), inocentes, con mucho humor negro y que presentan “travesuras” que todos en nuestros más íntimos deseos quizá hemos querido hacer alguna vez a lo largo de nuestra vida, especialmente en la juventud.

Pero personalmente me niego a aceptar que se pueda y se deba vender un producto o una marca resaltando el mal gusto, la violencia y la maldad. Incluso estoy convencido de que en el share of mind de los automóviles de esa gama, el nombre del Ka no sale muy bien parado a pesar de haber hecho una campaña tan negativamente memorable como ésta.

Retomando una pregunta que lanzaste hace algunos días en otro texto tuyo: “¿se vale todo para impactar?“, yo te respondo que sí, pero sólo si de lo que se trata es de impactar de una manera positiva sobre el producto o marca a comunicar. Ahora bien, tal parece que estamos entrando en una etapa en la que la publicidad y el marketing viral aunados a una sociedad cada vez más individualista, menos solidaria, más violenta, menos respetuosa y de moral más laxa, no sólo permiten estas muestras de publicidad negativa y de muy mal gusto, sino que incluso se ven con agrado .

Afortunadamente todavía abundan muestras de alta creatividad con resultados tan bellos, positivos y vendedores como este clásico de Audi:

No todo está perdido.

El tema de: “¿se vale todo para impactar?” aún tiene mucha tela de dónde cortar… y la cortaremos, claro que si.

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