Cine Bonnie Parker on 20 Feb 2007 08:28 pm
Rumbo al Oscar 2007: EL ULTIMO REY DE ESCOCIA
Nominada para:
Mejor Actor (Forest Whitaker)
“Me considero a mí mismo la persona más poderosa del mundo”, Idi Amín.
El joven e ingenuo doctor Nicholas Carrigan (James McAvoy, a quien vimos como un fauno en “Narnia”) llega a Uganda buscando aventura, y de paso, demostrarle a su padre que él también puede hacer el bien donde más se necesita. Desde su llegada, Sarah (Gillian Anderson, la inolvidable Scully en “Expedientes X”), la esposa del buen doctor que a todos atiende menos a ella, nota que el doctorsito tiene una ingenuidad que raya en lo peligroso. Nicholas de inmediato inicia su coqueteo con Sarah, pero no contaba con que pronto conocería de cerca al nuevo dirigente de este país: Idi Amín, en el que encuentra a un personaje fascinante, carismático y seductor.
Una vaca atropellada es el pretexto para que doctor y dictador se encuentren e inicien una relación de la cual Nicholas no podrá escapar. Convertido en el doctor personal de Amín, Nicholas conoce el lado dulce del poder: fiestas, coches, mujeres; y no se pregunta cómo es posible tanto lujo en un país tan pobre. Pronto estará totalmente enredado en una historia de sangre y violencia, de la cual, según datos históricos, resultó la muerte de más de 300,000 ugandeses, la expulsión de cerca de 50,000 asiáticos y la destrucción de un país. Los exiliados de Uganda, contaron historias aterradores, donde no había límites humanos para la tortura y la violencia, hasta se hablaba de canibalismo entre las altas esferas de Amín.
Pocos personajes de la Historia se parecen a Idi Amín. Un hombre que fue “mascota” del ejército inglés, criado y humillado como una persona inferior, y que sin embargo, llegó al rango de General en el ejército de su país Uganda. Eran los años setenta cuando por un golpe de estado, Amín derrocó al corrupto presidente Obote. Se erigió dictador, y por donde pasaba, la gente lo celebraba, los niños lo saludaban, todos veían en Amín una nueva esperanza para Uganda. Pero el dictador tenía su propio mundo interior, donde los traidores tenían que ser eliminados, ya fueran sus opositores, sus más cercanos colaboradores o sus esposas. Su personalidad empezó a ceder a la paranoia que mezclada con el poder resultó ser un arma letal para el país africano.
“Eres un niño, por eso todos te temen”, le dijo el doctor Carrigan, cuando pensaba que sería una víctima más, por haberse involucrado con una de las esposas de Amín.
Forest Whitaker consigue bordar la personalidad de Idi Amín (al que por cierto, se parece muchísimo, físicamente hablando), al grado que logró infundir el temor entre sus compañeros de filmación (así lo cuenta James McAvoy) porque Whitaker consigue mostrar la personalidad de alguien sumamente carismático y aterrador; que hablaba diez idiomas, que deseaba ser un visionario y de verdad ayudar a su país, pero terminó siendo víctima de sus propias desilusiones.
Esto lo posiciona en el lugar favorito para ganar el Oscar al Mejor Actor del 2007, aunque tiene en su contra el haber interpretado a uno de los personajes más odiados de la historia contemporánea (lo colocan junto a Hitler, Stalin y Sadam Hussein).
“El Rey de Escocia” no es una película palomera para un domingo. Definitivamente nos pone a pensar, inevitablemente, en otros personajes de nuestra historia, y a reflexionar acerca del carisma de ciertos dictadores que siguen arrastrando a sus propios países a la destrucción.